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lunes, 6 de enero de 2014

Somos comunistas, ni magos ni una ONG



Voy a empezar este año 2014, mi enésimo intento de avivar el blog, con una confesión, soy comunista. Imagino que a pocos os sorprenderá, pero no está de más aclararlo. Dicho esto, me veo en la obligación de aclarar algunas otras cosas sobre lo que es un comunista.

Primero que nada, y puede que más importante, el comunismo no es el “fascismo de los rojos” ni una especie de extrema izquierda antidemocrática de alguna forma comparable al fascismo. De hecho, el comunismo es la expresión máxima de la democracia en tanto y en cuanto se somete la economía a la voluntad popular. El comunismo, al contrario que el fascismo, no incorpora de forma intrínseca la muerte. Mientras que el fascismo defiende el odio antisemita y el racismo, el comunismo no, ni monta gulags ni dice que se haya de matar a los capitalistas. Supongo que todos estaréis pensando ahora mismo en Stalin, Mao, Corea del Norte o incluso Fidel Castro, pero seguro que nadie piensa en Mandela, Salvador Allende o Malcom X. Permitidme que el porqué de los gulags, Tiananmen y las restricciones de Cuba y Corea del Norte las deje para posteriores análisis y recalque que un premio nobel de la Paz, como Mandela, era un defensor del comunismo y de la “Cuba de los Castro”.

Segundo, y puede que igual de importante que lo primero, soy comunista, no una ONG o, como dicen Los Chikos del Maíz, “un templario con voto de pobreza”. Lo que quiero decir es que el comunismo defiende la colectivización de los medios de producción y la supresión de las clases. Esto significa que las empresas que mueven la economía y que ofrecen los productos necesarios para vivir son gestionadas por trabajadores, por tanto no existe un jefe que se aproveche de tu plusvalía*, y por tanto la lógica de la empresa no obedece a dictámenes de un mercado, sino que el objetivo es cubrir las necesidades de la población. Los campos de cultivo, las fuentes de energía, los medicamentos y la banca, entre otros, son sectores que deben subordinarse al interés de la población, de igual manera que ocurre con la justicia, la educación y la sanidad. Esto no quiere decir que no exista la propiedad privada. La propiedad privada existe en tanto que cualquier persona tiene derecho a tener una casa, ropa o un coche, de igual manera que una vez se aseguran todos los servicios a la población se proporciona también una renta sobre el trabajo para el consumo propio y privado. Es decir, con mi sueldo o mi pensión de jubilado me puedo ir de vacaciones o comprarme un Rolex. En definitiva, lo que se persigue es una sociedad autogestionada que reparta la riqueza y el trabajo para cubrir las necesidades de la población, de forma que si con 6h de trabajo no hay paro, frente a las 8h de trabajo y paro, se reparte el trabajo y se reparte el bienestar.

Una vez explicado lo que se persigue con la sociedad comunista mi pregunta es: ¿Por qué yo, un simple trabajador que cotiza y paga todos sus impuestos, debo abstenerme de ir a un jacuzzi, tener un Rolex, unas Ray-Ban o debo donar mi sueldo a los niños de África? Tengo un jefe que ya se queda con mi plusvalía, tengo un estado que retiene un aparte de mi sueldo, soy yo el antiimperialista que quiere que las multinacionales abandone África y soy yo quien persigue el cambio de la sociedad, no tú. Es una absoluta estupidez el mantra ese que dice que el buen comunista tiene, poco menos, que irse a una cueva. Vivimos en un marco global dominado por el capitalismo, puedo elegir comprar en una carnicería o comprar al desgraciado de Mercadona, pero ambos obedecen a lógicas de mercado y eso no lo puedo cambiar yo solo.

Por último, en relación con la última frase, soy comunista, no un mago. No tengo una varita mágica que me permita de hoy para mañana cambiar el mundo, y mucho menos sin apoyo popular. Hace 200 años Marx y Engels desarrollaron una teoría de base científica que explica y argumenta los problemas del capitalismo, su ciclos de crisis, como la economía planificada evita esos males y como hacer la transición de una a otra. En esa teoría se dice que se necesita un gran apoyo popular, se dice también que necesitamos un gobierno fuerte que tome el control de los medios de producción, pero no se dice nada sobre que tenga que venir un erudito a solucionar las cosas mientras la gente se queda en casa con su cotidiana vida dentro de la sociedad actual.

Así pues, amigos lectores, abandonad el pensamiento ese que dice que los comunistas comen niños, son genocidas dictadores, no pueden llevar Ray-Ban, deben donar su dinero a los niños de África o si tan listos son que arreglen la crisis ya, como si tuviera “arreglo” la crisis.

PD: Soy yo el que no compra en Mercadona por muy barato que parezca, soy yo el que se desplaza a una tienda de pueblo, no tú, progre acomodado que ignora lo destructivo que es Mercadona.

*La plusvalía es la diferencia entre el valor de mercado de un producto y el coste del trabajador que la produce, esa diferencia es con la que se enriquece el empresario. Esa plusvalía es el aumento de sueldo de, por ejemplo, el ejecutivo de Iberdrola, un dinero que bien podría beneficiar a la sociedad si se nacionalizara Iberdrola.