Vivimos en una época que posiblemente sea la de mayor contradicción en la historia de la humanidad. Somos capaces de generar riqueza suficiente y medios de vida para toda la población, sin embargo países enteros viven en la miseria. Generamos alimentos suficientes para todas las personas del planeta, pero las hambrunas arrasan países y matan niños. Esto no queda aquí, lo mismo ocurre con la energía, el agua, la educación, las medicinas y un largo etcétera que da miedo.
Otra de estas paradojas, mucho menos vital aunque igualmente importante, la encontramos en el mundo audiovisual actual. Contamos una tecnología que permite lo jamás pensado en lo referente a música y cine, y sin embargo no paran de poner vallas a un campo que no cesa de crecer. Vemos como Internet hace florecer montones de grupos amateur, reaviva la industria de los conciertos, posibilita una repercusión mundial de cualquier músico y ha traído al panorama una variedad musical increíble. Vaya, que democratiza la industria musical. Y contra todas estas ventajas ¿Cuál es la contrapartida? Sencillamente que el 10% de los músicos del panorama está acojonado porque ya no vende lo que vendía, se ha dado cuenta de que la gente tiene otros gustos, ya no tienen millones y millones, les toca trabajar y hacer giras y ven que su modelo de vivir del cuento y su cara bonita con 4 discos peligra. Pero ellos son simples marionetas, peones que hacían falta para que el timo funcionara, los mas acojonados (y en mi opinión por retrasados) son las grandes discográficas que ven peligrar su hegemonía y modelo de negocio, un modelo de negocio que si han visto gente como iTunes o Spotify. Porque los datos lo demuestran, la gente no quiere el “todo gratis porque sí”, simplemente no quieren que se les estafe y robe. Las ventas han caído, sí, las de Alejandro Sanz, sin embargo Violadores del Verso fue número 1 en ventas aun colgando el disco en Internet una semana antes de salir a la venta. Es cierto que el volumen de negocio de venta de discos cae, pero el volumen de negocio en conciertos se dispara, los ingresos directos de los artistas aumentan (hay más artistas que viven de su trabajo, tocar) y el modelo de comercio online también aumenta. Tal vez haya que pensar que lo de vender discos a 20 o 30€ ya pasó, tal vez ahora hay que sacar discos asequibles, formatos digitales y promocionar una gira de conciertos donde darlo todo. Tal vez haya que ir a los proveedores de servicios de Internet y decirles “oye, que tú ofreces 50MB de banda ancha porque tus clientes descargan, tu modelo de negocio y el mío tienen puntos en común. Vamos a colaborar y ofrecer un buen servicio”. Y tal vez en lo referente a la música resulte más irrelevante la velocidad, pero no es así en cuanto a series y películas.
Mención especial merecen las series y películas, y más si cabe aquí en España. Soy bastante cinéfilo, diría que cada día un poco más, y tanto en películas, como en series, como en música soy aficionado de lo original y lo valoro. El problema es que hoy en día resulta prohibitivo serlo. Vaya por delante que he visto alguna temporada de Física o Química y el final de Los Serrano, pero me enamoré de Downton Abbey en versión original, huí de los caminantes y me cautivo Invernalia y Lord Edar Stark. ¿Adivináis dónde he visto todo esto? Pues sí, en mi ordenador, y no hay mas opción. He sido un fiel seguidor de House en Cuatro y de The Walking Dead en La Sexta, pero todo lo bien está bien y lo de las cadenas españolas con las series es que no tiene nombre. Primero las anuncian para “muy pronto” y luego las maltratan salvajemente. En Cuatro se desconoce qué pasa con House (me huelo a mano oculta de Tele5), y ya hace tiempo que en Fox está en marcha. En La Sexta decidieron que era buena idea coger una serie de 6 capítulos y poner dos cada día. Y lo de Antena 3 ya es la repera, tienen Downton Abbey, una de las series con mayor tirón allí donde no es España, y deciden emitir dos capítulos seguidos, hacer un alto en la emisión cuando les parece, cambiarla de día y lo mejor de todo, mostrar un tráiler de uno de los mejores y más importantes capítulos donde te desvela y chafa todo lo importante que ha de ocurrir. ¡Y luego se pavonean de tener unas súper series! Vaya chiste. Aunque tengo una teoría con Antena 3, es simplemente una careta de canal con grandes series para luego colarte Toledo, El Barco y Gran Hotel. A todo esto ahora añadimos que las series tardan en salir (no quieren arriesgar, prefieren esperar a que la crítica internacional valore) y no tienes apenas opciones de elegir.
Y aquí es donde entra Internet y las maravillas tecnológicas. Internet permite que hoy estrenen un capitulo y mañana esté disponible el original y una considerable variedad de subtítulos. Si esperas unos días incluso puede que tengas diferentes versiones del subtitulado y de calidad de video, todo ello de forma amateur hecho por aficionados a las series. Para cualquier persona avispada esto representa un gran potencial, y así lo han visto plataformas como Netflix. Al menos tecnológicamente hablando es bien fácil y posible que hoy estrenen un capitulo en la BBC o en la HBO y en un par de días un canal español, como pueda ser Antena 3, tenga preparada una versión original subtitulada de forma “profesional” y con buenas calidades. No quita que prepare una versión doblada al castellano para emitirla más adelante, pero quien quiera cierta inmediatez, calidad y prefiera un v.o. lo tiene fácil y accesible. Y tampoco es que no haya forma de financiar esto, el modelo publicitario seguramente se podría adaptar, además de incluir algún tipo de modalidad de tarifa premium, también la colaboración de los proveedores de Internet ya que, y aquí es mucho más notorio, un streaming en HD necesita una buena banda ancha y por tanto es un motivo para contratar altas velocidades. Y es más, con la entrada en escena de las televisiones con Wifi y las SmartTV todo esto de “Televisión a la carta” se debe convertir en una realidad. Ya es una realidad con sus propios programas en algunas webs televisivas, por lo que el siguiente paso debe ser mejorar y consolidar el modelo. Sin embargo parece ser que nada de esto interesa porque en nada de esto se invierte, y las plataformas que se lanzan encuentran montones de trabas. Así bien la forma “legal” de ver una serie a tu ritmo, gusto y calidad deseada pasa por la compra del original. Insisto en que me gusta y valoro el tener una película o serie en mi estantería, pero es que los precios del mercado son prohibitivos, en especial el mercado español. Una temporada de 6 o 7 capítulos como pueda ser Downton Abbey o The Walking Dead se va a la friolera de 25 o 30€ fácilmente, y en ocasiones con apenas extras o sin ellos. Por el contrario te vas a una página como amazon.co.uk y tienes versiones en Blue-Ray a mitad de precio que aquí en DVD. ¡Es una estafa! Y quien dice series dice películas, porque ir al cine es de todo menos barato, comprarte una película acabada de salir es otra estafa y si has de esperar a que la pasen por televisión más vale que te sientes. Siempre queda alquilar el DVD, sí, un mínimo de 2€ para un simple visionado; se me antoja un poco caro. Y hay que tener en cuenta que ofrecer un alquiler en la web podría costar simplemente unos céntimos.
Por lo tanto, señores gilipollas interesados en este modelo anticuado échenle un poco de imaginación y cambien el modelo de negocio. Déjense de cerrar #Megaupload, de ley SOPA, ley PIPA, Ley Sinde-Wert y demás atentados a la libertad. O se vuelven unos fascistas al puro estilo Orwell en 1984 (cosa que cada vez dudo menos) o dejen de poner vallas al campo porque se van a quedar sin vallas. Que a fin de cuentas todo esto es cultura y la cultura debe ser un bien social, no solo un bien de ricos.
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Hace 2 años



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