Hoy periodistas progres –de pandereta, eso sí- se han visto escandalizados por las burlas de Chávez o la indignación del pueblo ecuatoriano para con cierto medio de comunicación al cual prácticamente han obligado a marcharse del lugar mediante protestas. Vaya por delante que no conozco los pequeños detalles de Ecuador, pero como por América Latina todo parece seguir cierto patrón me tomaré la licencia de establecer ciertas analogías con lo visto en otros países.
Con respecto Chávez la verdad es que no hay demasiado que decir. Si bien es cierto que le llama “cochino”, he perdido ya la cuenta de las veces que a él le llaman dictador, mono o cualquier otro apelativo tan cariñoso. Y digo más, para asistir al circo que se monta en España entre PP y PSOE con el “tú más”, “no, tú sí que más”, “pues hace 20 años con Felipe blablá…”, “pues hace 15 con Aznar…” casi que vale la pena oír chistes sobre el rival, ¡al menos te ríes!
Según la propia Sexta Noticias cierto medio de comunicación ecuatoriano llamaba constantemente a Rafael Correa cosas como dictador, el tribunal supremo de Ecuador condeno al medio y la población, como es normal, se indigno -palabra muy de moda- y cuando se ha topado con gente de ese medio digamos que se lo han hecho saber. Para empezar cuando un dirigente político gana unas elecciones con sin ningún tipo de trampa, con la supervisión de ojeadores internacionales, con el reconocimiento del resto de países y con una considerable mayoría, por muy mal que te caiga el hombre no es un dictador. Le pese a quien le pese, Chávez ha ganado como 10 o 12 elecciones e incluso ha puesto su cargo a disposición del pueblo en dos ocasiones. Le pese a quien le pese sus colegas de la zona como Rafael Correa, Evo Morales o Raúl Castro tienen un respaldo popular que los hace fuertes y representativos de la realidad latinoamericana. Si quieren llamar dictador a alguien pueden empezar por Mariano Rajoy y el PP, un presidente que con el respaldo del 44% de la población aglutina el 55% del poder en el Congreso. Un presidente y una formación política que en sesiones de control tan solo habla con sus amiguitos PSOE y CiU omitiendo al resto de formaciones. De hecho por esta vía me parece que hay parte del problema. La población española está distanciada de la clase política gobernante, por lo que cuando gente como Intereconomia insulta abiertamente a Zapatero a nosotros nos trae sin cuidado. A diferencia de aquí, en los mencionados países la gente se siente identificada con la causa y sus dirigentes, por eso los defienden ante los ataques de una oligarquía derechista sin escrúpulos. Una clase adinerada que controla grandes medios de comunicación que día y noche trabajan para desestabilizar el país bajo las ordenes de grupos como PRISA o países de la U.E. o EE.UU.
Dicho esto yo me pregunto: ¿Por qué nos parece tan condenable los insultos de Intereconomia o la Cope y éstos no? Cuando los medios de la ultraderecha española arremeten contra colectivos homosexuales, colectivos defensores del aborto, el 15M o incluso cuando Zapatero aun era el Presidente del Gobierno todos ponían el grito en el cielo en su contra, y no era de extrañar que incluso justificaran la indignación de la gente argumentando que era normal, que eran declaraciones centradas en la crispación. ¿Qué es lo que cambia, que los dirigentes latinoamericanos son de izquierdas de verdad y no respetan nuestros intereses económicos?
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