Dice una canción de Los Chikos del Maíz: “Ella cree que
el feminismo es que el marido ayude en casa” y la verdad es que me parece una
genial síntesis del sentir de muchas mujeres en la actualidad, llegando incluso
a pervertir el significado del Día de la mujer. Si uno hace un breve repaso a
la historia encuentra que la verdadera lucha consistió en una lucha doble, por
un lado el reconocimiento de la mujer como actor social igual que el hombre y sus derechos como ser humano, por
otro la emancipación de la mujer como parte de la clase trabajadora frente al
capital y al burgués. No en vano es reconocido como el Día Internacional de la
Mujer Trabajadora, siendo de mi gusto y agrado añadir “Revolucionaria”. El
motivo es sencillo. Si tomamos como revolución el cambio rápido y profundo de
una estructura social, toda mujer que ha pretendido cambiar el estado de opresión
del hombre frente a la mujer ha sido en sí misma una revolucionaria. Además de
esto vemos que en multitud de ocasiones el sector femenino que ha pretendido
este cambio ha sido, a su vez, parte del sector que ha pretendido una
revolución social, un cambio de orden económico y una defensa del trabajador;
por tanto estas mujeres son también parte del proletariado clásico y parte de
los movimientos revolucionarios clásicos. De hecho las dictaduras fascistas, y
las sociedades y estructuras más arcaicas y clasistas, han tenido siempre una
visión de la mujer como ser inferior. Solo hay que ver a la Iglesia, los
consejos de administración de las grandes empresas –grandes neoliberales- o
simplemente muchas de nuestras abuelas, unas abuelas herederas del concepto
franquista de sociedad y familia que decía que la mujer debe guardar respeto al
hombre y asentir sin discusión.
Por tanto con esta diferenciación de tipos de mujeres, la
revolucionaria que busca emanciparse y la aburguesada conformista, hay que
reconocer que el valor de la lucha por el cambio pertenece a la primera, de la
misma forma que el Día del Trabajador pertenece a los obreros. Y con esta
particular visión del Día Internacional de la Mujer solo puedo decir que viva
la mujer revolucionaria, vivan las Rosa Luxemburgo y Dolores Ibarruri. Viva
toda mujer que día a día lucha por su derecho a la emancipación y el
reconocimiento, no simplemente a un aparente reconocimiento social que las
sigue utilizando y sometiendo.
Y por último insistir, el feminismo no es que el marido
ayude en casa, el feminismo no es que haya miembros y “miembras” en el congreso
y no es que el plural de amigo y amiga sea “amigosgas”. El feminismo es más
bien luchar por tus derechos sociales y laborales, por poner fin a la
mujer-objeto, la prostitución ilegal o intentar hacer ver que una mujer no ha
de ir tapada obligatoriamente por mucho que su fe o su credo lo exija, pobres
monjas. Y también que vivan los topless y las putas, que la libertad sexual
tiene sus cosas e hipócritamente algunos hombre creen tener el monopolio, como
si para ello no fuera necesaria una mujer sexualmente liberada.


