Penoso, patético, miserable. Creo que éstos son algunos
adjetivos que bien pueden definir la actitud de alguna gente en estos días
convulsos en Venezuela. No es nada sorpresiva la actitud tomada por ciertos
sectores, unos sectores acostumbrados al mandato y la imposición que no saben
perder y no saben reconocer lo que es una derrota.
Por un lado están los fascistas de siempre, los que solo juegan a la democracia
cuando la controlan y la usurpan por la fuerza cuando se les escapa ese
control. Un fascismo encarnado no solo en Capriles, sino también en EE.UU. y
Partido Popular. Casualmente este trío fascista suena y mucho a la conjura de
Abril de 2002 y el golpe de estado a Chávez. Un Capriles que ante el “casi pero
no” ha alentado a los suyos a la calle desde el primer minuto y ha montado un
circo mediático pidiendo imposibles como el recuento del 100% de votos, pero no
ha creído oportuno realizar una petición formal al CNE o al tribunal de
justicia. Unos seguidores que ante el aliento de su líder han salido a la calle
no a protestar, no, a matar seguidores de Chávez, a cercar los canales de
comunicación públicos y a incendiar ambulatorios. Tenemos también unos Estados
Unidos en su línea anti latinoamericana, un país que sigue sin reconocer la
victoria de Maduro aun quedándose solo en la OEA. Y tenemos, como siempre, un
Partido Popular haciendo gala de su más profundo fascismo y colonialismo. Un
gobierno y un partido quedando en ridículo en la escena internacional
pretendiendo dar lecciones de democracia siendo ellos lo más antidemocrático
que queda en la Unión Europea. Tres polos típicamente fascistas contrapuestos
a, básicamente, la comunidad internacional. Tres actores que desoyen a Brasil,
Colombia, México, UNASUR, MERCOSUR y un buen grupo de observadores
internacionales que avalan a Maduro como legítimo presidente.
Pero, como ya ocurriera en 2002, no están solos. No están solos por dos
motivos: el interés del capital y el interés estratégico. Son conscientes que
por ellos mismos no tienen suficiente voz y es aquí donde se aprovechan de los
intereses económicos de los grandes grupos de medios de comunicación. Y el
problema no es ya que los medios privados de Venezuela (los cuales son el 80%
del total y estaban acostumbrados a controlar el país hasta la llegada de
Chávez), el problema es el ridículo de los medios españoles. Prácticamente la
totalidad de los medios han cuestionado a Maduro, han deslegitimado el proceso
o han defendido a Capriles. Tanto la caverna mediática y rancia como los
supuestos progresistas han mentido sin vergüenza. Ya lo hizo El País en 2002 y
sigue la estela La Sexta, todos obedeciendo, por supuesto, a los intereses
económicos de grupos como PRISA. Patéticos periodistas opinando y mintiendo,
patéticos periodistas hablando de “muertos en ambos bandos” obviando que son
solo 8 muertos en el bando de Maduro. En definitiva, patéticos periodistas
desinformando y manipulando.
Para rematar todo esto solo nos queda la Marca España. Los bufones del sistema,
los progres gafa pasta, los apolíticos que disfrutan de meterse con todos, se
vinculan al 15M y al “que moderno soy, que demócratas somos” pero no pierden
sus objetivos ni cuestionan nada estructural. Esta gente representada por
Florentino Fernández y su “ya que no podemos arreglar esto, al menos vamos a
reírnos”, por Equo-Compromís y sus críticas al capital de alternativa vacía y
falta de posición y por los bufones como Andreu Buenafuente, alguien que osa
cuestionar las elecciones venezolanas con conocimiento de causa 0. Un bufón
acostumbrado a mofarse del gobierno que se cree con conocimiento y legitimidad
para hacerlo de líderes respetados por su pueblo y de sistemas que ni siquiera
intenta comprender. Y esta gente, estos que se jactan de criticar el gobierno y
las decadencias del sistema, pero que se quedan en lo superficial de las
alternativas, son los peores. Los enterados que llaman a Chávez dictador con 15
procesos electorales a sus espaldas y claman al cielo porque el Rey hace lo que
simple y llanamente ellos le han permitido, lo que le da la gana. Patéticos
listos que desconocen los avances sociales de Venezuela y claman por nuestro
desmantelamiento del mal llamado Estado del Bienestar.
Amigos, despertad de la inopia y entended la geopolítica, si no estamos
vendidos. Y vosotros fascistas, bufones y burgueses, arrepentíos o arded.


